Arce morisco - Acer opalus subp. granatense

Cuando paseamos estos días por el campo podemos encontrarnos cosas como estas:

Otoñar de Arces morisco (Acer opalus subsp. granatense) en un pinar albar (Pinus sylvestris) en Fredes.

Se trata del otoñar, en este caso de los arces moriscos (Acer opalus subsp. granatense). Uno de los arces mediterráneos que podemos encontrar en bosques mixtos o claros de bosque de manera salpicada entre robles, quejigos, tejos, y otras plantas caducifolias como mostajos, guillomos, etc, frecuentemente entre espinos tipo agracejos, pero sin llegar a formar poblaciones importantes, prefiriendo los suelos calizos y los lugares con suficiente humedad y frescura, siendo frecuente su localización cerca de cursos de agua y en acantilados rocosos con un poco de umbría.

Arces de gran tamaño otoñando dentro de un gran pinar.


Se trata de un árbol caducifolio de pequeño tamaño, no superando normalmente los 7 m de altura y de joven tiene un porte arbustivo, con ramificaciones desde la base. En general los árboles silvestres grandes son de 5 o 6 metros, pero según la literatura pueden alcanzar los 20 metros en óptimas condiciones como un jardín.

Hojas en primavera de un verde brillante.

Lo majestuoso de este árbol no es por sus grandes hojas palmeadas, sino su precioso y espectacular otoñar de tonos amarillos o rojizos, dependiendo de la luz que tengan, que se produce ahora a finales de octubre y principios de noviembre.

Diferentes tonalidades en un mismo árbol.

Este precioso árbol posee una corteza lisa y grisácea, las hojas como se aprecian en las fotos son opuestas y palmeadas, el peciolo es largo y rojizo, mientras que las flores, poco llamativas, son amarillentas formando en su madurez los frutos en samaras pares.

Detalle de las samaras del Arce morisco (Acer opalus subsp. granatense

Espero que os haya gustado y que aparezca más en nuestros jardines y parques, perfecto también para alineaciones en calles de toda España pues se trata de un fantástico sustituto para los Acer negundo de jardinería de nuestras calles, ya que estos últimos siempre están enfermos.