Caléndulas en el jardín

Quizá no sean muchas las flores que florecen por esta época, sin embargo las caléndulas se atreven a florecer en estas fechas, además si el clima es favorable lo hacen durante todo el año. Una planta que merece la pena tener, tanto en jardín, como en maceta.

Calendula arvensis, preciosa planta rastrera de flores amarillas

Existen muchas especies de caléndulas, yo os comentaré dos, una muy conocida ya en jardinería, la Calendula officinalis y otra no tan conocida, pero que consigue en poco tiempo llenar un espacio vacío, ya que se reproduce muy rápido y tiene un porte rastrero, la Calendula arvensis.

Calendulas officinalis
En general las caléndulas son hierbas anuales o perennes dependiendo del frío del invierno. No son plantas muy grandes, más bien pequeñas (20 -30 cm), pero llenan el espacio en poco tiempo y tienen una floración muy abundante. El color natural de las flores de la Calendula officinalis es de color naranja, aunque podemos encontrar de distintos tonos y amarillas, con pétalos simples o dobles. Mientras que la Calendula arvensis es siempre pequeña y amarilla.

Campo de Calendulas silvestres (Calendula arvensis), se aprecia el color de las hojas.

La Calendula officinalis a pesar del gran número de nombres con el que se conoce a esta vistosa especie, nadie sabe a ciencia cierta de dónde procede en realidad. Se supone que del área mediterránea y que con toda probabilidad no es más que el resultado del cruce de otras especies de caléndulas, pero se usa como planta ornamental desde hace siglos, además de utilizarse como planta medicinal debido a sus cualidades terapéuticas.

Detalle de la corola de la Caléndula

No requieren grandes cuidados, ambas son poco exigente respecto al tipo de suelo, aunque prefieren los suelos arcillosos. Son plantas de clima mediterráneo, pero resisten heladas y sequías.

Campo de caléndulas de flor doble, empleadas en jardinería

Se reproducen con suma rapidez desde semilla, que se producen tras secarse la flor.

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